
El pasado martes 16 de octubre, Manolo Blanquer, presidente ejecutivo de la Fundación para la Educación de la Televisión (FETV), situada en Panamá; explicó en la clase de Comunicación y Educación las características de la antena. Pese a que Blanquer se definió como un fraile dominico que lleva 37 años en Panamá, el ponente aseguró que Canal 5 era independiente de la Iglesia y en su interés por un medio educativo, tampoco tenía afán de lucro. No obstante, tras un vistazo a la programación de FETV-Canal 5, destacan programas infantiles como "La Biblia para principiantes" o "Historias animadas del nuevo testamento" que sí indican una cierta disposición a difundir la religión cristiana.
Manolo Blanquer empezó su coloquio con unas pinceladas rápidas del país. Destacó que es un territorio estrecho, con tres millones de habitantes de los cuales un 52% vive en la pobreza, que es limítrofe de Colombia y Costa Rica, y cuyas costas están bañadas por el Mar Caribe y el Océano Pacífico. .
Según contó, él dirigía un programa magazine de reflexión y de análisis de canciones protesta. Sin embargó, el 20 de diciembre de 1989 las tropas de Estados Unidos invadieron el país y capturaron al general Noriega tras aturdirlo con música heavy a todo volumen durante unos días para que saliera de la embajada del Vaticano en la que se había refugiado. La invasión gringa coincidió con la quema de una de las barradas más humildes de la ciudad de Panamá y con los saqueos. Tras los hechos, la resaca moral era enorme. Según Manolo Blanquer, Panamá estaba tocando fondo, y era momento de tomar cartas en el asunto.
Primero, los gringos le permitieron imitar un programa de reflexión de cinco minutos diarios. A continuación, Blanquer, dentro de una iniciativa de la Iglesia Católica, pidió a la presidencia la licencia de Canal 5. El gobierno se ofreció para regalarles los equipos, pero el grupo de Blanquer, según contó durante la conferencia, decidió esperar a tener el suficiente capital para poder costearse los equipos sin estar atado al gobierno y garantizar la independencia de FETV. Según contó Blanquer, el objetivo del canal era “ayudar a que la gente piense y tenga una actitud crítica ante los mensajes de políticos, clases dominantes, etcétera".
Pese a que Blanquer reiteró la independencia del canal con la Iglesia, sí que reconoció puntos de referencia en común, de modo que la televisión tiene principios como la promoción de valores (algunos emergen de las Sagradas Escrituras) y la identidad nacional, la participación activa del televidente, elevar la cultura de los panameños, entretener sanamente (no son permitidas las peleas o los gritos en los programas), así como atraer tanto a espectadores como a patrocinadores que compartan los objetivos del canal.
De este modo, Blanquer calificó Canal 5 de televisión independiente, que usa la interactividad para “traer a la pantalla problemas reales y análisis de los problemas”. Esta postura, honorable por sus principios, a veces puede pecar de utópica. Así se demostró cuando hace dos años el canal emitió reportajes de denuncia social por la construcción de viviendas en un lugar poco estable y fangoso que sufría destrozos cuando llegaban las lluvias. La postura de Canal 5 provocó que lo atacaran con un boicot publicitario. Desde entonces, según lamentó Blanquer, la televisión ha pasado de 17 horas diarias de programación a sólo 9. Destaca la programación nocturna y la infantil, que tiene una mascota callejera bautizada por los mismos niños espectadores con el apodo de Sarnoso.
De todos modos, siempre queda un espacio para la utopía y el optimismo del que ésta se alimenta. Así pues, pese a que Canal 5 ya no está inscrito en la empresa que cuenta cuantitativamente la audiencia del canal porque la contabilización era poco rigurosa y se realizaba solamente en la capital, Blanquer calcula que FETV debe de tener cerca de un 8% de cuota de pantalla. Según él, para una televisión educativa la audiencia no deja de ser importante (de hecho, es una forma más de interactuar que tiene el televidente), pero para Blanquer, más allá de los fríos datos cuantitativos sobre el número de audiencia, lo que es más enorgullecedor es encontrar, incluso en España, panameños que le comentan la programación del canal y lo felicitan. Es consecuente. Ante un tipo de televisión que es cercana, es lógico que la forma de apreciar la respuesta el público también sea cercana y no se limite a las estadísticas sin rostro.
Tras la exposición de FETV-Canal 5, salta a la vista la útil herramienta en la que se pueden convertir los medios de comunicación cuando bajan a las calles y a los problemas reales y se plantean seriamente una mejora en la calidad de vida de las personas para optimizar el funcionamiento de una nación sumida en la pobreza.
Manolo Blanquer empezó su coloquio con unas pinceladas rápidas del país. Destacó que es un territorio estrecho, con tres millones de habitantes de los cuales un 52% vive en la pobreza, que es limítrofe de Colombia y Costa Rica, y cuyas costas están bañadas por el Mar Caribe y el Océano Pacífico. .
Según contó, él dirigía un programa magazine de reflexión y de análisis de canciones protesta. Sin embargó, el 20 de diciembre de 1989 las tropas de Estados Unidos invadieron el país y capturaron al general Noriega tras aturdirlo con música heavy a todo volumen durante unos días para que saliera de la embajada del Vaticano en la que se había refugiado. La invasión gringa coincidió con la quema de una de las barradas más humildes de la ciudad de Panamá y con los saqueos. Tras los hechos, la resaca moral era enorme. Según Manolo Blanquer, Panamá estaba tocando fondo, y era momento de tomar cartas en el asunto.
Primero, los gringos le permitieron imitar un programa de reflexión de cinco minutos diarios. A continuación, Blanquer, dentro de una iniciativa de la Iglesia Católica, pidió a la presidencia la licencia de Canal 5. El gobierno se ofreció para regalarles los equipos, pero el grupo de Blanquer, según contó durante la conferencia, decidió esperar a tener el suficiente capital para poder costearse los equipos sin estar atado al gobierno y garantizar la independencia de FETV. Según contó Blanquer, el objetivo del canal era “ayudar a que la gente piense y tenga una actitud crítica ante los mensajes de políticos, clases dominantes, etcétera".
Pese a que Blanquer reiteró la independencia del canal con la Iglesia, sí que reconoció puntos de referencia en común, de modo que la televisión tiene principios como la promoción de valores (algunos emergen de las Sagradas Escrituras) y la identidad nacional, la participación activa del televidente, elevar la cultura de los panameños, entretener sanamente (no son permitidas las peleas o los gritos en los programas), así como atraer tanto a espectadores como a patrocinadores que compartan los objetivos del canal.
De este modo, Blanquer calificó Canal 5 de televisión independiente, que usa la interactividad para “traer a la pantalla problemas reales y análisis de los problemas”. Esta postura, honorable por sus principios, a veces puede pecar de utópica. Así se demostró cuando hace dos años el canal emitió reportajes de denuncia social por la construcción de viviendas en un lugar poco estable y fangoso que sufría destrozos cuando llegaban las lluvias. La postura de Canal 5 provocó que lo atacaran con un boicot publicitario. Desde entonces, según lamentó Blanquer, la televisión ha pasado de 17 horas diarias de programación a sólo 9. Destaca la programación nocturna y la infantil, que tiene una mascota callejera bautizada por los mismos niños espectadores con el apodo de Sarnoso.
De todos modos, siempre queda un espacio para la utopía y el optimismo del que ésta se alimenta. Así pues, pese a que Canal 5 ya no está inscrito en la empresa que cuenta cuantitativamente la audiencia del canal porque la contabilización era poco rigurosa y se realizaba solamente en la capital, Blanquer calcula que FETV debe de tener cerca de un 8% de cuota de pantalla. Según él, para una televisión educativa la audiencia no deja de ser importante (de hecho, es una forma más de interactuar que tiene el televidente), pero para Blanquer, más allá de los fríos datos cuantitativos sobre el número de audiencia, lo que es más enorgullecedor es encontrar, incluso en España, panameños que le comentan la programación del canal y lo felicitan. Es consecuente. Ante un tipo de televisión que es cercana, es lógico que la forma de apreciar la respuesta el público también sea cercana y no se limite a las estadísticas sin rostro.
Tras la exposición de FETV-Canal 5, salta a la vista la útil herramienta en la que se pueden convertir los medios de comunicación cuando bajan a las calles y a los problemas reales y se plantean seriamente una mejora en la calidad de vida de las personas para optimizar el funcionamiento de una nación sumida en la pobreza.
Robert Sendra Ramos

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